viernes, 18 de julio de 2014

Algo más que Corrupción

No hay día de la semana en el que se inicie la jornada, abrumados de noticias sobre citaciones, juicios, denuncias y procesamientos por actos de corrupción.


Y es desde ese enorme desasosiego, que comencé a explorar todo aquello aprendido a través de los años, sobre la definición de la corrupción y sus alcances.
Lo primero que me vino a la memoria, fueron unas clases que eran obligatorias en tercero y cuarto de liceo y que llamaban “Educación Cívico Democrática”. 
Estas clases exigían un severo estudio sobre la historia de nuestro país, el estudio de las instituciones, y por lo tanto. El estudio de los Valores Imprescindibles para llevar adelante un proyecto de País.
Y por cierto, la mala palabra era: Corrupción.
Falta de ética, falta de respeto, falta de compromiso, actos delictivos; podían tener un inocente inicio; pero terminaban en todos los casos en el mayor de los actos delictivos: la corrupción.

Aterricemos: La amplitud del concepto, engloba también la coima, conductas indebidas de personas que desempeñan cargos públicos, soborno a funcionarios, malversación de bienes, tráfico de influencias, abuso de funciones, enriquecimiento ilícito, crimen organizado, etc.
Creo que en nuestro país, últimamente están presentes todos los actos de corrupción, y no estaría mal, los registráramos; porque los actos de corrupció de unos pocos perjudican a la mayoría. Y en el caso de la política (que es lo que trasciende) atacan no solo el derecho  de la sociedad a acceder a un mejor servicio, sino también en una mejora general.
Que un grupito de deshonestos acuerden en estafar a un nosocomio a través de horas no trabajadas, y repartidas entre ellos; y así perjudicar o afectar la limpieza o la seguridad del hospital para personas de escasos recursos, no solo es un robo; sino que es también un acto inhumano para todos aquellos que tienen que internarse allí.
Que entes autónomos favorezcan en licitaciones a empresas amigas, familiares o allegados ordenando trabajos costosos y excesivos para beneficiarse, es también un acto delictivo, donde nuevamente aparece la voracidad personal en perjuicio del país entero.
Veamos un poco las consecuencias. ¿Cuál es la incidencia de la corrupción en el individuo?
Al primero que afecta, es a la propia persona. Personas corruptas en organizaciones corruptas, inciden para que la organización no avance, no se puedan independizar de hombres o mujeres que con su actuación y apoyo colaboran con esos actos corruptos.
El mal es difícil de erradicar, porque siempre está presente el corrupto y el que corrompe.
Pero dentro de este círculo perverso, existe una figura más, y es la figura del cómplice. Es decir, aunque no se sea corrupto o no esté formando parte de esos acuerdos tan maliciosos, la autoridad que parece no enterarse; es tan corrupto como los demás. Porque en sus manos está el poder de cortar con los actos de corrupción, pero los deja pasar…
La Revista América Economía, realizó un trabajo sobre las oportunidades de América Latina y se encontró con un resultado más que comprobable:
El Continente puede crecer, está lleno de oportunidades, de desarrollo, de alegría.
Pero su mayor amenaza se centraba en la corrupción, la pobreza, la desigualdad. 

¿Le suena a algo?
Le adjunto el vínculo por si es de su interés revisar estos datos:



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