Y es desde
ese enorme desasosiego, que comencé a explorar todo aquello aprendido a través
de los años, sobre la definición de la corrupción y sus alcances.
Lo primero
que me vino a la memoria, fueron unas clases que eran obligatorias en tercero y
cuarto de liceo y que llamaban “Educación Cívico Democrática”.
Estas clases
exigían un severo estudio sobre la historia de nuestro país, el estudio de las
instituciones, y por lo tanto. El estudio de los Valores Imprescindibles para
llevar adelante un proyecto de País.
Y por
cierto, la mala palabra era: Corrupción.
Falta de
ética, falta de respeto, falta de compromiso, actos delictivos; podían tener un
inocente inicio; pero terminaban en todos los casos en el mayor de los actos
delictivos: la corrupción.
Aterricemos:
La amplitud del concepto, engloba también la coima, conductas indebidas de
personas que desempeñan cargos públicos, soborno a funcionarios, malversación
de bienes, tráfico de influencias, abuso de funciones, enriquecimiento ilícito,
crimen organizado, etc.
Creo que en
nuestro país, últimamente están presentes todos los actos de corrupción, y no
estaría mal, los registráramos; porque los actos de corrupció de unos pocos
perjudican a la mayoría. Y en el caso de la política (que es lo que trasciende)
atacan no solo el derecho de la sociedad
a acceder a un mejor servicio, sino también en una mejora general.
Que un
grupito de deshonestos acuerden en estafar a un nosocomio a través de horas no
trabajadas, y repartidas entre ellos; y así perjudicar o afectar la limpieza o
la seguridad del hospital para personas de escasos recursos, no solo es un
robo; sino que es también un acto inhumano para todos aquellos que tienen que
internarse allí.
Que entes
autónomos favorezcan en licitaciones a empresas amigas, familiares o allegados
ordenando trabajos costosos y excesivos para beneficiarse, es también un acto
delictivo, donde nuevamente aparece la voracidad personal en perjuicio del país
entero.
Veamos un
poco las consecuencias. ¿Cuál es la incidencia de la corrupción en el
individuo?
Al primero
que afecta, es a la propia persona. Personas corruptas en organizaciones
corruptas, inciden para que la organización no avance, no se puedan
independizar de hombres o mujeres que con su actuación y apoyo colaboran con
esos actos corruptos.
El mal es
difícil de erradicar, porque siempre está presente el corrupto y el que
corrompe.
Pero dentro
de este círculo perverso, existe una figura más, y es la figura del cómplice. Es decir, aunque no se sea corrupto o no esté
formando parte de esos acuerdos tan maliciosos, la autoridad que parece no enterarse; es tan corrupto como los demás.
Porque en sus manos está el poder de cortar con los actos de corrupción, pero
los deja pasar…
La Revista
América Economía, realizó un trabajo sobre las oportunidades de América Latina
y se encontró con un resultado más que comprobable:
El
Continente puede crecer, está lleno de oportunidades, de desarrollo, de
alegría.
Pero su mayor amenaza se centraba en la corrupción, la pobreza, la desigualdad.
¿Le suena a
algo?
Le adjunto
el vínculo por si es de su interés revisar estos datos:
