El Gran ganador de las Elecciones Internas.-
Se está terminando con los cómputos
electorales del interior de nuestro país.
Hay candidatos decepcionados y hay
otros que festejan. Se habla del cambio, del ingreso de la juventud como opción
electoral válida para el mes de octubre.
Se habla del cambio generacional que
está apareciendo, como dato más que importante del propio cambio que la propia
sociedad parecería reclamar.
Pero no se cuantifica el puñado de
votos procesados con el volumen de los ausentes.
Algunas veces, y entre rumores,
alguien habla de la poca asistencia al acto electoral del domingo 1 de junio.
Pero me parece que no se reflexiona mucho sobre eso.
Yo no creo que el ausentismo sea un
tema de que sea obligatorio o no lo sea.
Y de hecho, no lo es.
Pero la realidad es que más de un 70%
no votó, eso preocupa un poquito; el tiempo para hacer un comentario al paso y
no mucho más.
Yo creo que es muy preocupante. El
hecho de que las personas no se entusiasmen con una votación, que no quieran
incidir en el futuro del país, ni por ellas ni por sus hijos y su futuro, no
deja de ser muy alarmante.
¿En qué momento de nuestras vidas,
los uruguayos perdimos la alegría de participar en temas de nuestro país?
¿Acaso, será que nos hemos acostumbrado
a hacer las cosas a medias, o que al acto de ir a votar, también aplicamos el faltazo
como nos pasa y sufrimos cada decisión de terceros que afecta nuestra familia o
nuestro entorno? ¿Será que hemos perdido la esperanza? ¿Qué creemos que nada va
a cambiar, o que todos son iguales? (como me manifestaron unas madres que no
votaron y que viven en un barrio carenciado).
¿Cuál es el plan que hay para re
entusiasmar a la gente, más allá del carisma de cada candidato?
Cuándo se pierde algo de magia, de
alegría de vivir, de sentir que uno tiene un rol importante en la vida…, poco
queda para disfrutar como merecidamente lo tiene cualquier persona.


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