viernes, 27 de junio de 2014







Marca Uruguay.

Como no puedo con mi naturaleza, tampoco puedo dejar de analizar todo este follón que se ha armado con el tema de Luis Suárez, la AUF, la FIFA, nuestro país y los comentarios mundiales y locales que parecen llenar las primeras páginas y noticias del mundo.
Y que nos ha asumido a todos en un estado de desazón muy fuerte.
Pero, yo propondría analizar toda la situación desde el punto de la Marca Uruguay.
Una marca, se construye desde diferentes lugares. Una marca es un color, un trazo, un contenido, un sonido; una experiencia que colaboran a consolidar la percepción que va acumulando la gente sobre la Marca.
Y luego, cuando la Marca es reconocida, quién define a la Marca, es la Gente, las personas. Y es allí dónde flaqueamos frente a un tribunal o un grupo de gente que tiene que tomar decisiones sobre un futuro de una actividad que representa a Uruguay en un evento internacional.
Entonces: ¿por qué no preguntarse por qué pasó lo qué pasó? – Y considero que más allá del descontrol de Suárez que fue y existió, también debe analizarse el marco que rodeo a las decisiones.
Y el marco en el que se tomaron las decisiones, no es un marco apropiado como para un castigo a un jugador y a un país. Porque efectivamente, con esta decisión somos más de 3 millones de personas que veremos una parte del espectáculo.
No estuvimos bien representados. No tuvimos una representación al nivel de estos de cuello y corbata que llegan de Suiza, que nos miran como países de tercer mundo y que viven en el centro de una Europa llena de problemas y falta de trabajo. Es decir, países con serios problemas, que están viendo los valores que se pagan por deportistas sudamericanos.
Valores que tal vez estén relacionados a sus talentos pero no a sus capacidades culturales. Todos esos prejuicios lo acompañan a Blater cuando tiene que tomar una decisión sobre un país que está dentro de un continente considerado Tercer Mundista. O bien al representante de  Islas Caimán que ni siquiera sabe dónde estamos y que debe saber muy poco y no deben tener ni historia en ese deporte.
Entonces, es ante esta situación, que La Marca necesita quien la defienda, la resguarde y la proteja.
Y hoy por hoy, los personajes empresarios que rodean a Uruguay y que lo representan, no son ni serios ni con presencia. No son ni conocidos ni tienen antecedentes, salvo algunas noticias de corte escandaloso que ellos mismos provocan.
Por lo tanto, esa sanción a Suarez, fue solo para él o también dentro del paquete, una oportunidad de demostrar fuerza y soberbia ante un  pobre grupo humano que representaba al país en ese momento?
No habrá llegado el momento de revisar toda la marca Uruguay, para que nos respeten, nos escuchen o hagan reflexionar a aquellos que son quienes toman decisiones en temas de este tipo?
Es probable que existan intereses económicos o grandes negociados alrededor del deporte. Y lo sabemos. Pero nuestros directivos deberían provenir de la vocación por el deporte, el país y “la Celeste”, y no observar la Marca del Fútbol de Uruguay como una fuente de ingreso personal que faciliten la riqueza de unos pocos al precio de lo que es disfrutar de un deporte  para todo el país. Y lo merecemos.
Si se pretende trabajar sobre el futuro deportivo de Uruguay, será bueno analizar muy bien quiénes son aquellos dirigentes que más nos promuevan, y qué estén más a la orden de resolver problemas como el que puede tener Suárez.
Los jugadores de fútbol no son cifras, son personas y como tal hay que tratarlos, allanando el camino de cualquier dificultad que tengan para integrarse al deporte y a sus exigencias.

lunes, 2 de junio de 2014



Ausentismo.-

 El Gran ganador de las Elecciones Internas.-

Se está terminando con los cómputos electorales del interior de nuestro país.
Hay candidatos decepcionados y hay otros que festejan. Se habla del cambio, del ingreso de la juventud como opción electoral válida para el mes de octubre.
Se habla del cambio generacional que está apareciendo, como dato más que importante del propio cambio que la propia sociedad parecería reclamar.
Pero no se cuantifica el puñado de votos procesados con el volumen de los ausentes.
Algunas veces, y entre rumores, alguien habla de la poca asistencia al acto electoral del domingo 1 de junio. Pero me parece que no se reflexiona mucho sobre eso.
Yo no creo que el ausentismo sea un tema de que sea obligatorio  o no lo sea. Y de hecho, no lo es.
Pero la realidad es que más de un 70% no votó, eso preocupa un poquito; el tiempo para hacer un comentario al paso y no mucho más.
Yo creo que es muy preocupante. El hecho de que las personas no se entusiasmen con una votación, que no quieran incidir en el futuro del país, ni por ellas ni por sus hijos y su futuro, no deja de ser muy alarmante.
¿En qué momento de nuestras vidas, los uruguayos perdimos la alegría de participar en temas de nuestro país? ¿Acaso, será que nos hemos acostumbrado  a hacer las cosas a medias, o que al acto de ir a votar,  también aplicamos el faltazo como nos pasa y sufrimos cada decisión de terceros que afecta nuestra familia o nuestro entorno? ¿Será que hemos perdido la esperanza? ¿Qué creemos que nada va a cambiar, o que todos son iguales? (como me manifestaron unas madres que no votaron y que viven en un barrio carenciado).
¿Cuál es el plan que hay para re entusiasmar a la gente, más allá del carisma de cada candidato?
Cuándo se pierde algo de magia, de alegría de vivir, de sentir que uno tiene un rol importante en la vida…,  poco queda para disfrutar como merecidamente lo tiene cualquier persona.