Marca
Uruguay.
Como no
puedo con mi naturaleza, tampoco puedo dejar de analizar todo este follón que
se ha armado con el tema de Luis Suárez, la AUF, la FIFA, nuestro país y los
comentarios mundiales y locales que parecen llenar las primeras páginas y noticias
del mundo.
Y que nos ha
asumido a todos en un estado de desazón muy fuerte.
Pero, yo
propondría analizar toda la situación desde el punto de la Marca Uruguay.
Una marca,
se construye desde diferentes lugares. Una marca es un color, un trazo, un contenido,
un sonido; una experiencia que colaboran a consolidar la percepción que va
acumulando la gente sobre la Marca.
Y luego,
cuando la Marca es reconocida, quién define a la Marca, es la Gente, las
personas. Y es allí dónde flaqueamos frente a un tribunal o un grupo de gente
que tiene que tomar decisiones sobre un futuro de una actividad que representa
a Uruguay en un evento internacional.
Entonces:
¿por qué no preguntarse por qué pasó lo qué pasó? – Y considero que más allá
del descontrol de Suárez que fue y existió, también debe analizarse el marco
que rodeo a las decisiones.
Y el marco
en el que se tomaron las decisiones, no es un marco apropiado como para un
castigo a un jugador y a un país. Porque efectivamente, con esta decisión somos
más de 3 millones de personas que veremos una parte del espectáculo.
No estuvimos
bien representados. No tuvimos una representación al nivel de estos de cuello y
corbata que llegan de Suiza, que nos miran como países de tercer mundo y que
viven en el centro de una Europa llena de problemas y falta de trabajo. Es
decir, países con serios problemas, que están viendo los valores que se pagan
por deportistas sudamericanos.
Valores que
tal vez estén relacionados a sus talentos pero no a sus capacidades culturales.
Todos esos prejuicios lo acompañan a Blater cuando tiene que tomar una decisión
sobre un país que está dentro de un continente considerado Tercer Mundista. O bien
al representante de Islas Caimán que ni
siquiera sabe dónde estamos y que debe saber muy poco y no deben tener ni
historia en ese deporte.
Entonces, es
ante esta situación, que La Marca necesita quien la defienda, la resguarde y la
proteja.
Y hoy por
hoy, los personajes empresarios que rodean a Uruguay y que lo representan, no
son ni serios ni con presencia. No son ni conocidos ni tienen antecedentes,
salvo algunas noticias de corte escandaloso que ellos mismos provocan.
Por lo tanto,
esa sanción a Suarez, fue solo para él o también dentro del paquete, una
oportunidad de demostrar fuerza y soberbia ante un pobre grupo humano que representaba al país en
ese momento?
No habrá
llegado el momento de revisar toda la marca Uruguay, para que nos respeten, nos
escuchen o hagan reflexionar a aquellos que son quienes toman decisiones en
temas de este tipo?
Es probable
que existan intereses económicos o grandes negociados alrededor del deporte. Y
lo sabemos. Pero nuestros directivos deberían provenir de la vocación por el
deporte, el país y “la Celeste”, y no observar la Marca del Fútbol de Uruguay
como una fuente de ingreso personal que faciliten la riqueza de unos pocos al
precio de lo que es disfrutar de un deporte
para todo el país. Y lo merecemos.
Si se
pretende trabajar sobre el futuro deportivo de Uruguay, será bueno analizar muy
bien quiénes son aquellos dirigentes que más nos promuevan, y qué estén más a
la orden de resolver problemas como el que puede tener Suárez.
Los
jugadores de fútbol no son cifras, son personas y como tal hay que tratarlos,
allanando el camino de cualquier dificultad que tengan para integrarse al
deporte y a sus exigencias.


