sábado, 23 de marzo de 2013

El Ministro Pintado no canta la justa.

El día 21 de marzo el Ministro Enrique Pintado convocó a autoridades de gobierno entre las que se encontraban: Presidente y Vice, Ministro de Turismo y Economía, Alcaldes, legisladores y empresarios a una reunión en el Club Húngaro.
El tema tratado fue: realizaciones y concreciones realizadas por su cartera ( Ministerio  Transporte y Obras públicas) finalizando su breve presentación haciendo alusión a futuros emprendimientos privados para iniciar este año.
Se cuidó muy bien de no nombrar a Toulan S.A., empresa cuyo propietario es el Sr. Eurnekian, y que ha presentado a través de su Gerente, Sr. Acosta; la remodelación del Puertito del Buceo.
Esa es la que conocemos los vecinos de la zona.
Este proyecto que parecería ser muy atractivo así como engañoso, se trata de realizar un desplazamiento de actuales marinas, realizando también un dragado (bastante imposible por el suelo del río que es barroso), edificaciones dirigidas a restaurantes y entretenimientos donde están ubicadas hoy las diferentes canchas de deportes, para terminar con la construcción de tres edificios de tres pisos cada uno sobre la actual playita del puerto.
Según los dichos del propio Ministro, la resolución está en manos de la Comisión del Patrimonio, ya que el Puerto del Buceo es Patrimonio Nacional.
Los vecinos no estamos de acuerdo con la ubicación de estos tres edificios, que avanzaran sobre el río más de 60 metros. Entendemos que bien pueden ubicarse los mismos  en otras partes del predio, sin afectar esta zona que goza de una enorme belleza,  es lugar de recreación de familias los fines de semana, zona de caminatas, y un lugar totalmente democrático para la población de la ciudad.
Además son muchas las personas y empresas que han realizado inversiones económicas, convencidas que el reguardo Patrimonial, sería la mejor garantía para la valoración de sus bienes.
Este es un proyecto inmobiliario más. De estos que atropellan las costas y se ubican en lugares de privilegio, arrasando con lo que había e imponiéndose con el gobierno de turno, bajo la promesa de realizar mejoras que no son imprescindibles, y que si lo son tienen múltiples opciones de manejos de los espacios.
Una vez más, confiamos que la Comisión de Patrimonio, mantenga su coherencia y no de lugar a tan miope iniciativa.

miércoles, 6 de marzo de 2013

La Involución del Ser Humano

Es agobiante confirmar que la sociedad se va deteriorando, y que las personas pasivamente observamos y nos enojamos ante las vivencias a las que estamos expuestos a diario. Pero poco hacemos para que las cosas cambien. En todos los niveles sociales, se está jugando una batalla de soberbia, prepotencia y acoso que hace temblar los más férreos principios de la educación. Y estos atributos le corresponden a todos. Nos quejamos por el mal servicio que nos dan en las oficinas públicas, las eternas esperas, las idas y vueltas a las que nos someten una y otra vez; pero muchos no respetan las “colas” y buscan adelantarse invocando a un amigo. Nos quejamos de lo mal que nos atienden en determinado comercio: la indiferencia con que nos tratan, la poca importancia que nos dan. Pero vamos al supermercado y cuando vamos a dejar la compra al coche para irnos, resulta que ese carro que nos fue tan útil, queda abandonado en cualquier lugar, y se obliga a quién va a salir o llega a que retire el carro que no usó. No tenemos tiempo para devolverlo, ni dejarlo en un lugar donde no moleste a nadie. Nos quejamos de la basura. Pero vamos al cine, y somos incapaces de salir con el pop y la bebida para depositarla en algún lugar especial para residuos. Los hay en grandes cantidades. En el transporte, muchos se quejan de que no ganan lo suficiente. Pero cuando suben pasajeros, tratan mal a estos, y muchas veces los dejan en la calle. Llevamos a nuestros hijos o nietos a la escuela, y en el camino somos rebasados por enormes camionetas conducidas por mujeres que a bocina limpio y gestos obscenos nos indican que estamos de más en la calle. Y que hay que dejarlos pasar a ellos o ellas. Lo mismo hace los ómnibus, taxis, las camionetas de reparto; en fin vivimos en una agresión permanente. Y es desde esa agresión, de esa impertinencia que queremos construir una sociedad más evolucionada, más actualizada al futuro. Y es frente a estos arrebatos, abusos y falta de consideración, que unos asombrados hijos nos observan a diario. Todos somos culpables de que el lugar en el que vivimos esté así. Hay que tener coraje y comenzar a marcar a viva voz lo que estamos viendo. Y si hay más público, mejor.