Días pasados acompañé a almorzar a un extranjero que estaba
estudiando el mercado uruguayo, a los efectos de evaluar instalarse en nuestro
país con un proyecto turístico.
Dentro de lo que estaba a mi alcance, traté de informarle sobre
todo aquello que podría ser de su interés como ser el flujo de turistas en la
zona, posibilidades de crecimiento, difusión y las estrategias que usaba
Uruguay (como gran cosa, regalar cupones de nafta o bajar el IVA en tarjetas de
crédito) por lo que, entendió que había mucho para hacer y que posiblemente
pudiera llevar adelante su proyecto.
Todo venía muy bien hasta que precisó sal y comenzó a pasear
su mirada por otras mesas, que tampoco la tenían. Y fue cuando le solicitó al camarero un salero. A lo cual
el camarero muy solícito le informó que en Uruguay no se puede poner la sal en
la mesa, por medidas del Ministerio de Salud Pública y por ende del Gobierno.
El comentario del turista vino al minuto:
-
Entonces, en este país, a la Sal No, pero a la
marihuana Si. Sois curiosos vosotros los uruguayos.
El momento no daba para extender la pauta provocada por el
salero a una conversación de corte político, así que continuamos adelante con
nuestros temas.
Pero, hoy el salero fue superado por la haraganería con la
que nos definió el Presidente Mujica ante los empresarios norteamericanos.
Ya es la segunda vez que en el exterior, Mujica habla mal de
nosotros. Por un lado: invita a invertir. Y por otro nos define como un pueblo
haragán.
Parecería olvidarse que muchas empresas llegaron a nuestro
país atraídas por la capacitación de las personas, como el caso de Tata
Counsulting que llegó buscando mano de
obra barata, pero con fuertes conocimientos. O bien Call Centers que también se
instalaron en nuestro país, aprovechando la diversidad de idiomas de muchos
uruguayos. Tal vez, Mujica no se haya enterado, porque esto proviene de otros
gobiernos de los tan criticados partidos tradicionales.
Como sea, me parece que la inversión para viajar con una
gran delegación, no se hace para definirnos tan pobremente.
En fin, este gobierno pondrá fin a su aventura en el mes de marzo del año 2015, y pasará a la
historia como uno de los gobiernos más originales y decadentes que ha conocido
el Uruguay. Y Mujica seguirá soñando que fue famoso ante personas con las que
intercambió una hora de su trajinada vida.

